Te lo aseguro; es algo que me encanta, me enloquece y me transforma. Desde el mismo momento en que abro la puerta para entrar, me invade por completo. Y entonces siento una necesidad irrefrenable de percibirlo con más y más intensidad, con más y más asiduidad, con una fuerza que recuerda a la más conocida aportación de Newton a la humanidad. En cada ocasión en que me acerco a una librería y lo percibo, todas las partículas de mi cuerpo y de mi espíritu son colmados por ese intenso y embriagador aroma de papel.