Descubrí la
Librería Diogenes en Alcalá de Henares de forma casual.
Al llegar a la querida ciudad complutense, me dio la bienvenida la puerta de Madrid, preciosa;
prima lejana de otra puerta, la que vive en la plaza de la independencia de la Capital del Reino,
grandiosa ella. A tenor de sus nombres, las dos parecieran comunicar únicamente ambas
poblaciones en un canal sin salidas.
Acercándome a mi destino por la calle de Santiago, ciertos aromas, mezcla de helado de nata y
asado argentino, me transportaban por momentos a mi niñez; en mi mente, la secuencia en
blanco y negro de juegos y carreras por la plaza de Cervantes de otra época, me hicieron
esquivos algunos huecos donde podría haber aparcado mi coche, en zona azul de pago.
Ya a pie, atravesé aquel pasaje sugerente y anónimo que me acercaba a la imponente calle
mayor, donde tuve la oportunidad de entablar una breve charla con los protagonistas de la
obra de Cervantes. De nuevo mi pensamiento se abstrajo unos segundos, como intentando
decretar una pausa que mi impaciencia negaba. Y tras varios movimientos circulares de vista y
de pies di con Diógenes, una preciosa y moderna librería en la pequeña calle de Ramón y Cajal.
Al abrir la puerta, la inconfundible fragancia a libro nuevo -a veces pienso que algunos libreros
deben comprar ambientador con esa esencia- y la visión de un local espacioso, cómodo y
atractivo, acariciaron mis sentidos. La apacible sensación me invitó a entrar… y a permanecer.
2 Comments
Muchas gracias por tus palabras. En estos tiempos tan difíciles, nos reconforta pensar que pronto volveremos a esa normalidad tan plácida y agradable, como la que describes en tu reseña. Pronto volveremos a sentir el penetrante olor de los libros.
Gracias a vosotros y espero que nos veamos pronto!!!!