Compré el libro el día que asistí a su presentación, en la librería Compás, en Madrid y lo he leído en los días de Navidad. Amelia Noguera (
amelianoguera.com), tan segura de lo que expresa como cuando la conocí, supongo que veinticinco años atrás, ha conseguido transmitirme en esta novela toda la intensidad que intentó y no consiguió entonces, cuando me proponía —sin descanso— soluciones de programación basadas en redes neuronales y no sé qué más invenciones.
La historia en sí misma es desgarradora, digna de ser difundida y conocida, supongo que tanto como otras muchas sucedidas en circunstancias similares. La guerra lo quema todo, lo condiciona todo y lo destruye todo. Lo hace en el entorno, destruyendo ciudades, puentes, fábricas y monumentos, pero lo hace de forma mucho más dañina en el interior de las personas, de millones de personas durante décadas. La historia es conmovedora en sí misma y me resulta estremecedor ponerme en la piel de estas niñas y sus madres. La historia es preciosa como canto a la humanidad, la esperanza y la amistad entre personas. La historia es… hay que leerla.
Y luego está el cómo. Amelia me atrapó desde el primer párrafo. Me empujó a amar a las niñas y a sus madres. Me hizo el favor de permitirme entender a unos y a otros. Me insufló las motivaciones y las repercusiones de lo que allí ocurrió antes, durante y después. Me condujo de la mano por cada uno de los recovecos de aquel funesto camino. Me ayudó a cambiar el mundo, un milímetro. Soy capaz de visualizar todos los momentos vividos de la carretera, los vestidos de las niñas y los ojos de la abuela.
El Paseo de los Canadienses es una magistral combinación de relato y testimonio, con porciones de moraleja aquí y allá. Es la segunda novela que leo de Amelia y no será la última, sin duda alguna.
¿Lo no tan bueno? Difícil. Quizás el uso de los tiempos verbales en algún momento.
¿Lo malo? ¡Que dure más, quiero que dure más!
Aquí tienes el enlace a la novela "
El Paseode los Canadienses"